Cuando no hay quórum
El universo decide
Para echar a suertes cualquier cosa, como quien lanza una moneda al aire.
Si se superan las tres series sin éxito,se pasará al plan de selección del Universo.
La moneda
Cara o cruz, para lo que solo tiene dos caminos.
El universo ha hablado
La hoja
¿Quién de los dos? La hoja de ginkgo cae del lado de quien toque.
El universo ha hablado
El libro
Una costumbre muy antigua: abrir un libro por cualquier página y dejar que conteste.

Ex libris
Cronopía
El universo ha hablado
Cómo decide el universo
Sin trampas. Al pulsar el botón, la página pide un número al generador criptográfico del navegador (crypto.getRandomValues). Es el mismo que se usa para crear claves de cifrado: el sistema operativo lo alimenta con ruido físico del propio aparato, como las variaciones minúsculas en los tiempos del procesador o un circuito dedicado que traen muchos procesadores. Por eso su resultado no se puede predecir. No se usaMath.random(), el azar corriente de JavaScript, que es rápido pero no está pensado para ser imprevisible.
De número a respuesta. Lo que llega es un número entero entre 0 y 4 294 967 295. Para repartirlo entre las opciones se usa el resto de dividirlo por cuántas son: con tres, 0 es la primera, 1 la segunda y 2 la tercera. Como esa cantidad no siempre se divide exacta, algún resto saldría un poquito más a menudo que los demás; para evitarlo, si el número cae en el tramo final que sobra se descarta y se pide otro. Así cada opción tiene exactamente la misma probabilidad.
Qué se sortea en cada caso.
- La moneda: cara o cruz, una entre dos.
- La hoja: uno de los dos lóbulos, también una entre dos (el izquierdo es Metamorphoseis; el derecho, Budy Buko). Hacia qué lado se mece primero la hoja también se sortea, pero es solo adorno: no cambia el resultado.
- El libro: una página entre la primera y la última de la edición (La señora Dalloway tiene 272), o una de las cosas escritas, todas con la misma probabilidad. Las líneas en blanco no cuentan; lo que se escriba dos veces, cuenta doble.
El universo decide antes de moverse. El resultado se sortea en el instante de pulsar, y la animación solo lo enseña: la moneda ya sabe de qué lado va a caer. No influye cuándo se pulse ni lo que salió antes. Cada tirada es independiente: el universo no lleva la cuenta ni compensa las rachas.
Todo queda aquí. El sorteo ocurre en el propio navegador. No se envía nada a ningún servidor ni se guarda en ninguna parte: ni siquiera la web sabe qué ha salido.