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CronopíaLa sociedad de los pasos lentos

Lo que se queda al cerrar el libro

Subrayados

Cada día, la portada muestra uno, el mismo para los dos.

Para empezar

Una pequeña antología, cada frase comprobada en su obra

Tú me quieres alba, me quieres de espumas, me quieres de nácar.

Alfonsina Storni, El dulce daño (1918)«Tú me quieres blanca»

Escribimos para saborear la vida dos veces: en el momento y en el recuerdo.

Anaïs Nin, Diario, volumen 5Febrero de 1954
Traducción del club · ver el original

We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.

No se puede salvar a las personas; solo se las puede amar.

Anaïs Nin, Diario, volumen 2 (1934-1939)
Traducción del club · ver el original

You cannot save people, you can only love them.

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino: se hace camino al andar.

Antonio Machado, Campos de Castilla (1912)«Proverbios y cantares», XXIX

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma… Yo no sé!

César Vallejo, Los heraldos negros (1918)«Los heraldos negros»

Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu sombra fue una mancha de luz y de blancura.

Delmira Agustini, El libro blanco (Frágil) (1907)«El intruso»

La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta la melodía sin palabras y no se detiene nunca.

Emily Dickinson, Poems, Second Series (1891)
Traducción del club · ver el original

Hope is the thing with feathers That perches in the soul, And sings the tune without the words, And never stops at all.

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca, Romancero gitano (1928)«Romance sonámbulo»

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad (1967)Primera línea

Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.

Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera (1985)Primera línea

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.

Gabriel García Márquez, Vivir para contarla (2002)Epígrafe

Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida.

Garcilaso de la Vega, Soneto V («Escrito está en mi alma vuestro gesto») (1543)

¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente! ¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo, la noche cubre con su opaco velo, como cubre el dolor mi triste frente.

Gertrudis Gómez de Avellaneda, «Al partir» (1841)Poesías

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas (1871)Rima XXI

Y tu sombra, fina y lánguida, y mi sombra por los rayos de la luna proyectadas, sobre las arenas tristes de la senda se juntaban y eran una y eran una ¡y eran una sola sombra larga!

José Asunción Silva, Nocturno («Una noche») (1894)

Cultivo una rosa blanca, en julio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni oruga cultivo: cultivo la rosa blanca.

José Martí, Versos sencillos (1891)XXXIX

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)«Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj»En la estantería del club

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Julio Cortázar, Rayuela (1963)Capítulo 1

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano…

Julio Cortázar, Rayuela (1963)Capítulo 7

Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, reciben flores y balas sobre el mismo corazón…

Lola Rodríguez de Tió, Mi libro de Cuba (1893)

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (1615)Segunda parte, capítulo LVIII

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros; lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso de mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca, soñando con la eterna primavera de la vida y de los campos.

Rosalía de Castro, En las orillas del Sar (1884)

Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer.

Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza (1905)«Canción de otoño en primavera»

Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero.

Santa Teresa de Jesús, «Vivo sin vivir en mí»

Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis…

Sor Juana Inés de la Cruz, Redondillas (1689)

Mamá no quería volver a su antigua hacienda. No tanto porque el viaje fuese largo, pesado y polvoriento, sino porque sabía por advertencia del corazón que es peligroso el enfrentarse a las cosas sobre las cuales, de lejos, ponemos a reposar nuestros recuerdos.

Teresa de la Parra, Las memorias de Mamá Blanca (1929)«Aurora», IV

Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si ha de escribir novelas.

Virginia Woolf, Una habitación propia (1929)
Traducción del club · ver el original

A woman must have money and a room of her own if she is to write fiction.