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CronopíaLa sociedad de los pasos lentos

Senderos

De Guanarteme a San Mateo, por el Guiniguada

Lo caminamos juntos

El camino

  • 28,9 km
  • 1225 m de subida
  • de 7 a 848 m
  • de 9:18 a 18:10
GuanartemeMirador Los GilesParque Lomo Los FrailesPuente de la CalzadaDrago de Pino SantoPresa del Lomo LucasVega de San Mateo12–45–67–89–1011–121314–1516

0 km900 m28,9 km

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Postales

16, en el orden del camino

  1. Escollera de grandes piedras junto al mar, con olas blancas y La Isleta al fondo bajo un cielo azul.

    La salida, junto al mar.

  2. Vista desde lo alto de la bahía, la ciudad de Las Palmas y La Isleta; abajo, unas naves entre lomas secas.

    La primera subida, con Las Palmas a nuestros pies.

  3. Una tabaiba de tallos verdes y finos al pie de una roca.

    Una tabaiba salvaje.

    Curiosidad · Mundo vegetalLa tabaiba salvaje o amarga (Euphorbia regis-jubae) solo vive en Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y el suroeste de Marruecos. En la estación seca pierde las hojas y se queda en tallos desnudos, como aquí. Su látex es cáustico: mejor mirarla sin tocar. Su nombre recuerda a Juba II, rey de Mauritania, que bautizó las euforbias en honor de su médico, Euforbo.

  4. Camino asfaltado entre matas de hierba seca; al fondo, casas de colores en lo alto de la loma.

    La subida a Los Giles.

  5. Una pared de roca parda, en capas, junto a un sendero de tierra bajo un cielo de nubes grises.

    En Los Giles, una roca que nos llamó la atención.

    Curiosidad · La tierraEs la Formación Detrítica de Las Palmas, la roca sobre la que se asienta la parte alta de la ciudad. Son arenas, limos y cantos rodados que los barrancos fueron dejando junto a la costa hace entre cinco y tres millones de años, cuando el mar llegaba unos 70 m más alto que hoy. Las capas guardan las avenidas de entonces, una sobre otra; los huecos los ha ido vaciando la erosión.

  6. La misma roca de cerca, hecha de capas y huecos, con vetas blancas.

    La misma roca, de cerca. Capas sobre capas.

  7. Camino de tierra entre un muro con buganvillas fucsias y blancas y una casa amarilla con tejado de tejas.

    Un tramo del camino.

  8. El barranco visto desde arriba, con paredes de roca oscura y hierba dorada que baja hasta el cauce seco.

    El barranco Guiniguada.

  9. El cauce del barranco, cubierto de piedras redondeadas y blancas, entre palmeras y matorral.

    Las piedras blancas que dejó el agua.

    Curiosidad · La tierraDespués de días de correr el agua por el barranco, la costra blanca tiene dos sospechosos. Uno, las algas microscópicas que tapizaron las piedras bajo el agua y que, al secarse al sol, dejan un polvo como de tiza. Otro, la cal que el agua lleva disuelta y que se queda pegada al evaporarse, como en un grifo. Para salir de dudas basta una gota de vinagre: si burbujea, es cal.

  10. Más piedras blancas en el cauce, al pie de un risco con palmeras y pitas.
  11. Desde el fondo del barranco, un puente de carretera con arco y, debajo, otro más antiguo.
  12. Pista de tierra rojiza entre palmeras y ricinos, con casas en la ladera al fondo.
  13. La casa del mayordomo, de piedra y arcos, sobre el túnel abovedado del barranco, entre ramas de eucalipto.

    La casa del mayordomo, sobre el túnel por el que pasa el barranco.

  14. Un viejo lavadero de piedra con musgo, medio escondido entre hojas secas de palmera y cañas.

    Un lavadero escondido en el Guiniguada.

    Curiosidad · Huella humanaEn el Guiniguada a los lavaderos los llaman veleros: quizá por las sábanas al viento, como velas, o por el velo de agua que corre por la pila. Son ensanches de las acequias, con piedras para restregar la ropa, y durante generaciones fueron el lugar de encuentro de las mujeres del barrio. En Las Meleguinas todavía celebran la Bajada al Velero.

  15. Una gran roca al borde del camino, bajo una ladera de columnas de basalto y pitas.
  16. Un valle verde con una casa blanca en el fondo, y bancales y casas en lo alto de las laderas.

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