Ayer mirándome al espejo, vi el reflejo de un extraño ser
Torso tejido de cicatrices y una melena de espuma y miel
Le pregunté que cómo diablos había podido llegar a ser él
Me respondió sonriendo: destrábate, chaval, son los hechizos de la edad
Y no ha parado de hablarme, a todas horas desde ayer
Me ha contado las mil batallas que le han llevado ser quién es
Le pregunté si es mi locura, la que le hace aparecer
Me respondió sonriendo: tranqui, chaval, solo son los hechizos de la edad
Y hoy de forma inesperada, me ha abrazado la serenidad
Pues me he mirado en el espejo, y ahora yo por fin soy él
Y me pregunto si aquel tipo, era espejismo o realidad
Y ha resonado en mi cabeza: soy el hijo bastardo de tu querida soledad